Jane Eyre de Charlotte Brönte, las viscitudes de una huérfana
Cuando por primera vez se publicó Jane Eyre, el público se dio a la tarea de querer adivinar quién era Currer Bell, que les regalaba tamaña historia de amor. El tiempo era propicio para las novelas románticas, y su autora, que una mujer era y no un hombre, como aquellos lectores de su época pensaban, logró trasladar a sus líneas, la generosidad y la humildad de la heroína, que contrastan, con la maldad y el rechazo. “Jane Eyre, una autobiografía” el primer título con que se publicó, se convirtió en un suceso de ventas, que la propia señorita Charlotte Brontë, su autora, decidió dar a conocer su nombre, no imaginaba que su libro se convertiría en toda una referencia de la literatura inglesa del 1800.
Charlotte era una de las cinco hijas, de un clérigo inglés viudo del condado de Harworth, aburridos los niños decidieron matar el tiempo, inventando juegos e historias y escribiendo desde muy jóvenes. En algún momento ella y sus hermanas, hubieron de asistir a una escuela lejos del hogar. Cuando sus hermanas mayores, se contagiaron en la misma escuela de tuberculosis y murieron poco después volvieron entonces a casa, el mal no se manifestaría en Emily, Charlotte y Anne, por entonces; aunque volvería en la edad adulta, convirtiéndose en el motivo de muerte de las tres escritoras. Siendo adolescentes, asistieron a otro internado fuera de Inglaterra para convertirse en institutrices. Estos dos hechos aparecen reflejados en su novela, la heroína Jane debe asistir por instancias de una malvada tía a una fría y deprimente escuela para huérfanas, Lowood, y como Charlotte, Jane se convertirá en una institutriz.
Escrito por Sunday |
15 de Febrero de 2010 |
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Novela y Romántica.



