Apollinaire, innovador siempre

Cuando la gente tiende a pensar, en las palabras “surrealista” o a la corriente artística del “surrealismo” se piensan de inmediato en  un español famoso, Dalí, pero aunque Dali es clave en el movimiento surrealista, fue otro, un francés y escritor, el que definió y casi se puede decir acuñó el término, Guillaume Appolinaire, más que considerarlo surrealista, a Apollinaire cabe si hay que etiquetarlo, colocarlo entre los innovadores, los de “vanguardia” como a él le gustaba pensarse.  Ese innovador se dio a conocer por sus nombres afrancesados, siendo que su verdadero apellido era Kostrowitsky.

Un hijo mimado, que nació en Roma en el año 1880, fue a la escuela en diferentes lugares de Europa y llevo, se ignora por qué, una vida de viajes constantes, hasta que convertido en adulto, se dio a emplearse en muchos trabajos cada uno más diferente del otro.   Inició su trayectoria literaria casi con el siglo, alrededor de 1909 publicaba sus poemas  y empezaba a darse a conocer en los ambientes literarios del País Bohemio, frecuentaba el Barrio Latino y se convertía lo mismo en poeta, que novelista y ensayista, demostrando en todas sus facetas un enorme talento.

Algunas de sus poesías, han trascendido hasta hoy, como una referencia de su época. “Poemas de la paz y la guerra” nos trae poesías que resumen el modo de pensar de Apollinaire ante un mundo que en aquellos principios del siglo XX, ya sufría devastado por una guerra mundial. El moriría poco tiempo después del gran desastre de la gripe española, que costó milllones de vida en Europa, aunque Guillaume se salvó de estar entre los que podrían considerarse víctimas de la enfermedad, su organismo no muy fuerte, quedó lastimado por las secuelas de la enfermedad y causó su muerte algunos años después.

Innovador, de vanguardia, surrealista, precusor,  talentoso, genio,  ya cambiaba las viejas formas de poesía con sus innovaciones, los ideogramas, precusor de la poesía visual, y el sonido poético, Guillaume  Apollinaire  fue no hay duda alguna, un innovador de la poesía y la narrativa.

Lee la obra de Apollinaire, pinchando aquí

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Oh puertas de tu cuerpo… Oh puertas de tu cuerpo Son nueve y las he abierto todas Oh puertas de tu cuerpo Son nueve y para mí se han vuelto a cerrar todas En la primera puerta La Clara Razón ha muerto Era ¿te acuerdas? el primer día en Niza Tu ojo izquierdo así como una culebra se desliza Hasta mi corazón Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada izquierda En la segunda puerta Ha muerto toda mi fuerza Era ¿te acuerdas? en un albergue en Cagnes Tu ojo derecho palpitaba como mi corazón Tus párpados latían como en la brisa laten las flores Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada derecha En la tercera puerta Escucha latir la aorta Y todas mis arterias hinchadas por tu sólo amor Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído izquierdo En la cuarta puerta Me escoltan todas las primaveras Y aguzando el oído se escucha del bonito bosque Subir esta canción de amor y de los nidos Tan triste para los soldados que están en la guerra Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído derecho En la quinta puerta Es mi vida que te traigo Era ¿te acuerdas? en el tren que volvía de Grasse Y en la sombra muy cerca muy bajito Tu boca me decía Palabras de condenación tan perversas y tan tiernas Que pregunto a mi alma herida Cómo pude oírlas sin morir Oh palabras tan dulces tan fuertes que cuando lo pienso me parece tocarlas Y que se abra de nuevo la puerta de tu boca En la sexta puerta Tu gestación de putrefacción oh Guerra está abortando He aquí todas las primaveras con sus flores He aquí las catedrales con su incienso He aquí tus axilas con su divino olor Y tus cartas perfumadas que huelo Durante horas Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado izquierdo de tu nariz En la séptima puerta Oh perfumes del pasado que la corriente de aire se lleva Los efluvios salinos daban a tus labios el sabor del mar Olor marino olor de amor bajo nuestras ventanas se moría el mar Y el olor de los naranjos te envolvía de amor Mientras en mis brazos te acurrucabas Quieta y callada Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado derecho de tu nariz En la octava puerta Dos ángeles mofletudos cuidan de las rosas temblorosas que soportan El cielo exquisito de tu cintura elástica Y heme aquí armado con un látigo hecho con rayos de luna Los amores coronados con jacinto llegan en tropel. Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu alma Con la novena puerta Es preciso que salga el amor mismo Vida de mi vida Me junto contigo para la eternidad Y por el amor perfecto y sin ira Llegaremos a la pasión pura y perversa Según lo que queramos A todo saber a todo ver a todo oír Yo me renuncié en el secreto profundo de tu amor Oh puerta umbrosa oh puerta de coral vivo Entre dos columnas de perfección Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta que tus manos saben abrir tan bien

Escrito por Sunday | 21 de Febrero de 2010 con 0 comentarios.
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