Caperucita roja una heroína infantil complicada

Habrán muy pocas personas que no recuerden de los años de su niñez, el célebre  cuento de “Caperucita Roja” cuyo orígen se sitúa en la época medieval, uno más de muchos relatos que subsistieron durante siglos en  la tradición oral europea y con el tiempo tomarían para innovarlos, genios como Perrault y luego los hermanos Grimm.  La niña con la caperuza roja, el feroz lobo y la abuela forman entonces una de las historias más conocidas y una heroína que ha sido definida en muchas maneras a través de los siglos.

Para aquellos primeros que conocieron el relato de Caperucita Roja una niña camino a casa que se detiene a hablar con un traicionero lobo, atiendan el estereotipo que duraría siglos de cuán traicioneros pueden ser los lobos aunque tengan por seguro que muchos de aquellos y nosotros jamás, por buena suerte, comprobaremos si es cierto que los pobres son tan traicioneros o será como dicen “que no es el lobo como lo pintan” aquel lobo que se ha engullido a la pobre anciana y engaña a Caperucita tiene al menos en el primer relato de la época medieval su connotación sexual, las mujeres que se ponen a charla con desconocidos se exponen a casi cualquier cosa, aviso atento a las damiselas de entonces a no mezclarse con gente que no conocían, valedero entonces y ahora ¿no?

Y aunque Perrault siglos después retomaría y haría famosa la historia, suprimió el detalle grotesco del lobo ofreciendo a la niña un festín con los despojos de la desafortunada abuelita.  Aquella primera historia de la Caperucita fue reformada luego por los Hermanos Grimm y aquellos agregaron al suceso un leñador que mataba al lobo y salvaba a las dos que ya habían sido engullidas, fantasía al fin, en la versión de Grimm más tierna y la más leída hasta hoy, pero ellos también en una de sus versiones situaron a la abuela como la moraleja de la historia cuando es ella la que acaba con el lobo, las mujeres pueden defenderse por si mismas y no le temen a nada.

Ya más allá de las sugerencias veladas o no que tiene la historia, también Freud el brillante padre del Psicoanálisis se dio a la tarea de desentreñar el mensaje de la Caperucita Roja, aquella niña según Freud es rebelde y revoltosa y no hace caso de la madre, es por ello que marcha con la chaquetita roja que simboliza la carnalidad y el lobo evidencia al hombre aprovechado que busca enredar a la chica.   Jung discípulo de Freud vio en “Caperucita Roja”  con el lobo metido en la cama esperando por la niña, una connotación sexual que muchos lectores quizá no captan.

Al final una historia que parece tan tierna no lo es, pero si lo vemos bien leída a los niños cuando son eso niños, no se presta a muchas reflexiones resulta una entretenida y aconsejable moraleja sobre desobedecer y el peligro de hablar con gente desconocida, para nada lo que durante décadas los adultos han encontrado entre líneas de uno de los cuentos más populares del mundo durante siglos.

La bella durmiente ¿una atolondrada?

Escrito por | 2 de mayo de 2010 con 4 comentarios.
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