El Ramadán en busca de la autodisciplina y la pureza

Para los occidentales  algunas costumbres de los pueblos árabes, podrán parecer  demasiado rigidas, quizá por el desconocimiento que hay de ellas,   Si las vemos bien, son costumbres apegadas a su religión, el Islam, que nada tienen de raro, son solo como la creencia de cualquier pueblo, formas de manifestar la fé en Dios, Alá en este caso.  El Ramadán es considerado un pilar de la religión, un mes de ayuno y disciplina que varía según los ciclos lunares de cada año.

La tradición religiosa árabe  sitúa el aparecimiento de la celebración del Ramadán,  con la conmemoración de la revelación  de Dios al profeta y fundador del Islam  Mahoma,   del Corán.   Los musulmanes se compenetran entonces, inculcando en niños, que aunque por su edad están exentos junto con los ancianos débiles, los enfermos, las mujeres recién paridas o menstruando, de cumplir el ayuno del Ramadán que dura desde el comienzo del día hasta que se pone el sol.

Un ayuno que significa la limpieza del cuerpo  y una demostración de fervor religioso en el que también juega su papel, una verdadera fuerza de voluntad, para dejar transcurrir las horas del día sin decir obcenidades, mantener la limpieza del corazón y el pensamiento, abstenerse de comer y beber, tener relaciones sexuales, y un mes en que los días deben transcurrir con tranquilidad, evitando desencuentros y una forma según la creencia musulmana, de lograr borrar los pecados cometidos durante el año.  Fallar el ayuno, sin duda es una desilusión, para el que no logre terminar cada día del ayuno, siendo el hombre o la mujer, que el Corán espera.

En ningúna de las otras creencias de fé en el mundo, se encuentra paralelo alguno a un mes de ayuno que se constituye en el Ramadán.  Como he dicho, una celebración para buscar la perfección y honrar los días en que Mahoma, fue hecho conocedor del Corán.  No hay que olvidar que el ayuno está presente ,  en todas las religiones monoteístas, ya en en la fé católica, el ayuno también es una forma de mostrarle a Dios, un intento de cambiar y purificar el alma, igual sucede en las creencias evangélicas, en donde está más arraigado que en la católica.

El Ramadán contempla durante ese mes de ayuno, una celebración importante, “La noche del destino”, durante esa noche, los creyentes dedican su tiempo a rezar por lo que les espera el año siguiente, es una creencia de que en la noche del destino, se determina lo que cada uno vivirá durante el próximo año, por lo que lógico resulta que, recen y pidan porque les sea propicio, al mismo tiempo que celebran la transmisión por parte de Alá a Mahoma del Corán.

En un mundo de carencias y desilusiones, lo mismo que de egoísmos, nada como pensarse un mes en que algunos habitantes del planeta, dispersos por todo el mundo se dedican  a tratar, de ser lo que Alá (Dios en otras creencias) espera de todos, sinceridad, pureza y generosidad para vivir su vida en armonía con los demás. Lee más sobre el Ramadán pinchando aquí

Escrito por | 16 de mayo de 2010 con 0 comentarios.
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