Emilio o la Nueva Educación | Pedagogía de un mal padre

Rousseau es el espíritu de la ilustración eso no quepa duda, sus grandes aportes como escritor y filósofo lo comprueban.  Pero Rousseau era un hombre y cuando vemos al hombre siempre hallaremos cosas que no sean tan hermosas como sus creaciones. Rousseau nació de una familia modesta, su padre relojero y su madre que murió al poco de darle a luz, vivió penalidades que se agravaron cuando su padre lo abandonó siendo niño, se ocupó de él entonces un pariente. I

Un día decidi marcharse de Ginebra en busca de  futuro, no queria para nada estar a la merced de la pobreza. Hubo de pasar grandes penalidades y hambre camino de su destino, Paris. Pero la fortuna le sonrió en la imágen de Madame de Warens, que le tomó bajo su protección, les separaban varios años, una relación de protectora y joven protegido pronto se dice, desencadenó una relación apasionada, que duró algún tiempo.  Bajo el influjo de Madame de Warrens, Rousseau terminó su educación, se relacionó con lo más importante de las artes y la ciencia y pronto se encontró listo para sus escritos que anhelaba brindar al mundo.

Emilio es uno de ellos, y el contrato social merece capítulo aparte.  Emilio se considera un tratado pedagógico, y de Rousseau su verdadero estilo “Romanticismo”.  Emilio y su tutor, Emilio y su educación, Emilio y la mujer que tomará por esposa, Emilio y su vida hogareña y laboral, no hay aspecto que Rousseau no toque y contribuya a lo que él cree, el hombre es bueno, es el entorno el que lo arruina, por ello se debe criar y pulir para mantener esa bondad natural.

Increible sin embargo, que la vida de Rousseau no tuviera nada de esos preceptos, se dice, que crió varios hijos con una pobre lavandera con la que nunca quisó casarse pero con la que vivió unido casi toda su vida, esos pequeños no fueron como se supondría educados bajo las originales ideas de su padre, para nada! los niños fueron declarados por su mismo padre en orfandad y enviados a un orfanato de donde se les perdió la pista, cuando sus contemporáneos le reprochaban aquella barbaridad, decia siempre que lo había hecho por su bien, para que fortalecieran su espíritu  y su vida. Al final de su vida sin duda presa del remordimiento anhelaba encontrar a aquellos, pero ya les digo, del orfanato a donde fueron se ignoro siempre, y aún así como ya les dije al principio vale mucho su aporte filosófico fuera de su vida personal como sucede con tantos genios, lo que cuenta es su legado, sobretodo a través de un libro tan bueno como “Emilio”.

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Escrito por | 25 de enero de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. El Segundo Sexo | Simone de Beauvoir - 1001 Libros - 26 de enero de 2010 | 4:33

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