Friné hetaira ilustrada avasalla a Atenas

Friné  hetaira ilustrada avasalla a Atenas, realmente todas las mujeres que componían el selecto grupo de hetairas en la Atenas del 300 antes de Cristo, eran mujeres refinadas y cultas, educadas en la más amplia cultura que podían mantener con desenvoltura una charla de filosofía que de geografía, se dedicaban también al culto de Afrodita. Y debían claro está ser bellas, tanto mejor si eran rubias la preferencia masculina de la época para lo cual solían teñirse con el polvo de azafrán o usar pelucas, tener cuerpo hermoso y cara bella, todo un cúmulo de atributos que llenaban las selectas hetairas y aún entre ellas, una destacó por su belleza e ingenio, Friné.

Una chica de origen oscuro que se dedicaba en el campo al pastoreo de ovejas, tuvo quizá un día una revelación de su destino y dejándose la vida silvestre y aburrida decidió marchar a Atenas, olvidarse de su entorno humilde en Tespia hacerse de amigos influyentes y aprender todo lo que pudiera aprender. En los siguientes años aprendió mucho, y se dispuso a labrarse una fama acorde a sus esperanzas de mejora de status. Para ello aunque fungiendo como amante de hombres prominentes no se exhibía en público, se dejaba ver desnuda por el pueblo ateniense una vez al año y no se dejaba amar más que a oscuras, cosas raras que le funcionaban a cabalidad, convirtiéndola en la hetaira, al final una forma de prostitución de la época, más cotizada.

Pero su hermoso cuerpo que despertaba admiración y deseo de sus compatriotas, encelaba a las mujeres y a alguno que otro pretendiente rechazado, y ha sido uno de esos Eutias, el que causó que fuera perseguida por tratar de imitar a la diosa Afrodita en su salida del mar. El caso no prosperó porque el abogado de Friné con la promesa de recibir su pago con las atenciones de la dama, la presentó al jurado desnuda para que los jueces consideraran si aquella bella podía ser malvada. Lógicamente fue librada del problema por la admiración que su imagen provocó en el jurado.  Habiendo logrado fortuna se retiró a una casa en las afueras de Atenas y vivió alejada de todos hasta su muerte cuando tenía casi  90 años. En la Atenas de su época, llamar a una niña Friné pasó a ser la esperanza que se convirtiera en adulta en una hermosa e inteligente mujer. Musa y amante de Praxiteles sirvió de modelo a esculturas que evocaban a Afrodita.

Imagen: Frinelucho

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Escrito por | 7 de septiembre de 2011 con 0 comentarios.
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