La Congregación de los muy pobres maestros

El capellán de la corte francesa, confesor del rey Luis IX de Francia, era un erudito y un hombre preocupado por la educación, y decidió formar una congregación con seglares que se ocuparían de la enseñanza sin costo alguno, y hacer llegar esa misma enseñanza a la mayor cantidad de personas posibles.  Eso ocurría en 1252, cuando obtuvo la autorización del rey que luego sería acompañada de la bendición papal, por lo que se dedicó los siguientes años a conseguir un lugar, que gracias a su calidad de confesor del rey, le fue cedido un terreno de la corona en el bohemio Barrio Latino y que para 1257 habiendo acondicionado el lugar y él y sus colegas listos para trabajar, inauguraba.

Aquella primera institución en realidad no era del todo una universidad, pero si un colegio para los chicos pobres donde se les enseñarían muchas materias con especial interés la teología, por lo que en aquel tiempo se conocía como un colegio, aquel colegio sobrevivió a la Revolución Francesa, y a Napoleón, participaría del avance de la sociedad feudal hacia la era moderna, ha sido cuna de grandes talentos en todas las ramas.  Hay que mencionar que aquel era un colegio, que formaba parte con otros de la prestigiosa Universidad de París, pero que llegó a tener tanta importancia, que con el tiempo fue casi más recordado que el real nombre de Universidad de París.

Para principios del siglo XX, aquel colegio fundado por Robert de Sorbon, que él llamara La Sorbona, prestaba su nombre a las facultades y era referenciado como la Universidad parisina, un error, pero que resultaba ya familiar para los que asistían o conocian la universidad de París que fue fundada mucho después de aquel colegio, alrededor de 1808.  Y aunque desde entonces, por modernización del recinto universitario, la Universidad de París fue dividida en trece universidades, su administración se encuentra centralizada en La Sorbona y algunas de ellas, añadieron ese término a su nombre.  En los años 60, específicamente aquel verano del 68, la Universidad vivió junto a miles de estudiantes las gestas de aquel histórico año.

No imaginaba el señor Sorbon cuando duraría aquel colegio, que en su altruismo fundó siglos atrás, ni que su nombre se vería por siempre ligado a una de las universidades más prestigiosas y de tradición en el mundo.

Escrito por | 10 de abril de 2010 con 1 comentario.
Etiquetas:
Lee más artículos sobre General

Artículos relacionados

Comentarios

  1. Selecciones - 1001 Libros - 13 de abril de 2010 | 3:21

    [...] La Congregación de los muy pobres maestros [...]

Deja una respuesta