Las naranjas no son las únicas frutas de Jeanette Wisterson

Las naranjas no son las únicas frutas de Jeanette Wisterson, en los años ’80 cuando se publicó este libro podía resultar raro, queremos pensar que nuestras culturas de hoy son más incluyentes y la historia de una chica adolescente experimentando con el sexo homosexual no nos debería resultar motivo de curiosidad o alarma, pero eran otros años, y aunque a pasos forzados hemos avanzado la mejor prueba es que este libro en Estados Unidos forma parte hoy de los textos obligados en los cursos de literatura.

Jeanette Wisterton ganó con él, el primero a mejor primer libro 1985 Whitebread que está destinado a los autores  ingleses e irlandeses. Una chica adolescente ha sido adoptada por una familia pentecostal, las confusiones adolescentes, la actitud paterna frente a los deseos de  la hija, un libro que aunque algunos han etiquetado para homosexuales, es literatura que todos debemos leer, porque es interesante en la manera de narrar lo que se ha dicho algo autobiográfico de la autora, y porque nada mejora nuestra visión del mundo que encarar con criterio amplio, todas las esferas de la vida humana sin excluir a nadie.

Imagen: Vic World

También te interesará:

Un amor transatlántico

Memorias de un loco de Gustave Flaubert

Escrito por | 27 de junio de 2011 con 0 comentarios.
Etiquetas:
Lee más artículos sobre Novela

Artículos relacionados

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta