Los besos en la poesía de Gabriela Mistral encierran muchas formas de sentir

¿Quién no ha pensado que su vida cambiaría a través de un beso? quizá en el momento apasionado en que el corazón se desborda en un beso, no pensemos en qué nos depara ese beso sorpresivo que damos por primera vez a alguien, y para cuando nos podamos pensar en las repercusiones del mismo quizá a través de ese simple pero emocionado beso,  habremos encadenado el corazón.  No les hablo de besos triviales, de los besos de Judás que menciona Gabriela Mistral en su poema “Besos”, ella nos habla de tantas formas de besos.

Besamos a todo mundo, al menos a los que nos son importantes y si somos suficientemente sinceros, no pensemos en esos besos que damos de cortesía a los que medio concemos a aquel que recién nos han presentado, a un saludo le añadimos un beso, y en este caso un beso sin sentido. Ni tampoco los besos de cariño que damos a los padres y prodigamos a granel a los hijos, ni siquiera los besos fraternales para los amigos y los parientes, sino esos besos que hemos dado a alguien que en su momento nos era o nos es importante…hay tantos sentimientos en esos besos.

El beso de cuando nos despedimos de un amor que se terminó, lo guardamos escondido en algún lugar del corazón, pensando que un día lograremos olvidarlo del todo, pero aquellos besos que en un momento significaron todo,  siguen en el recuerdo, son esos besos con memoria que dice la poetisa. ¿Y qué me dicen de los emocionados primeros besos que dimos cuando descubrimos el amor? esos sí que son besos que no se olvidan ni se quieren  olvidar, porque una fría  tarde de otoño,  cuando la nostalgia nos invade y mirando por la ventana volvemos sin querer al pasado, aquel beso que alguien nos dio en ese pasado, vuelve con la emoción de una lejana ocasión…y tantos besos que habremos dado, tantos besos que esperan por ser sentidos…besos y más besos.  Estoy inspirada sin duda, y eso gracias a este poema maravilloso de la gran Gabriela Mistral.

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos… vibró un beso,
y qué viste después…? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Escrito por Sunday | 26 de Julio de 2010 con 0 comentarios.
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