“No intentemos el amor nunca” de Luis Cernuda

Aquella noche el mar no tuvo sueño. Cansado de contar, siempre contar a tantas olas, quiso vivir hacia lo lejos, donde supiera alguien de su color amargo. Con una voz insomne decía cosas vagas, barcos entrelazados dulcemente en un fondo de noche, o cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido viajando hacia nada. Cantaba tempestades, estruendos desbocados bajo cielos con sombra, como la sombra misma, como la sombra siempre rencorosa de pájaros estrellas. Su voz atravesando luces, lluvia, frío, alcanzaba ciudades elevadas a nubes, cielo Sereno, Colorado, Glaciar del infierno, todas puras de nieve o de astros caídos en sus manos de tierra. Mas el mar se cansaba de esperar las ciudades. Allí su amor tan sólo era un pretexto vago con sonrisa de antaño, ignorado de todos. Y con sueño de nuevo se volvió lentamente adonde nadie sabe de nadie. Adonde acaba el mundo.

La poesía de Luis Cernuda es la de una alma solitaria y por momentos tristes, al menos es así como los estudiosos de su obra lo definen  y es que poco tuvo para mostrarse de otra manera el celebrado poeta andaluz, nacido en el seno de una familia de clase media  e hijo de un militar que le crió con desapego y con rigidez.  Cernuda estudió derecho en la universidad de Sevilla y en 1936 publicaba su primer libro de poemas, “La realidad y el deseo”.

A Cernuda le habrá convertido en silencioso y meláncolico su padre y su educación autoritaria, pero sin duda algo que siempre le hizo sentir alejado y que con el tiempo le alejó de una España demasiado conservadora en su tiempo fue su condición de homosexual, totalmente incomprendida por la sociedad de entonces. Inició así un exilio que le llevo por Inglaterra, Estados Unidos y finalmente México, en donde publicó algunos de sus trabajos y murió en 1963.

Su poesía hermosa no es poesía que brota al azar, son las rimas de sus vivencias. Ya “Donde habite el olvido” es el resultado del sentimiento de un amor que no le es correspondido,  su convicción de que la sociedad le rechaza  por su preferencia sexual le inspira también con “Los placeres prohibidos” . Era un alma sensible y distante, más por quererlo porque así se lo enseñaron.  Incursionó no solo en la poesía sino también aunque con una sola obra, en el teatro.

Dedicó a México lugar donde residió durante mayor tiempo y donde murió también sus sentidas rimas con “Variaciones sobre tema mexicano” que publicó en 1952.  No hace falta ser muy emotivo para sentirse conmovido con la poesía de Cernuda, ni siquiera hay que tener en cuenta a quién dedicaba sus deliciosas rimas, hay que disfrutarlas porque son rimas maravillosas de un gran poeta.

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Escrito por | 15 de marzo de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

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    [...] Y aunque como les hemos dicho llegaron a ser tantos notables autores y artistas miembros de esta Generación, la nómina triunfadora y creativa de los miembros de la Generación del 27 eran los poetas que la conformaron; Pedro Salinas, Jorge Guillen, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Rafael Alberti y  Luis Cernuda. [...]

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