Pío Baroja, de médico a escritor pasando por la panadería
Pio Inocencio, que así era su nombre de pila, nació en la ciudad de San Sebastián en 1872, una familia con dos hermanos mayores, y una hermana menor que nacería luego de aquel, bautizado con el nombre del santo de su día. Los hermanos mayores aficionados desde joven a la literatura, el mayor Darío murió siendo muy joven, el segundo un alma bohemia inclinada por la pintura, que ejerció durante algún tiempo de bibliotecario, y que influiría en su hermano menor, así como éste conocería el mundo bohemio y a muchas importantes figuras del arte, gracias a las relaciones de su hermano, entre ellos Picasso.
Baroja fue influenciado sin duda alguna a escribir, por el gusto de su padre, ingeniero de profesión, que gustaba de escribir relatos, publicaba artículos en varios diarios de San Sebastián y escribió alguna novela en su juventud, influencia que iría a la inclinación literaria nada más, pues Baroja y su padre tuvieron siempre una relación distante.
Ya adolescente gustaba de la lectura, y leía con agrado todo cuanto podía, al mismo tiempo que llevaba y de buena manera sus estudios, que con los años le llevarían a la Facultad de Medicina. Su personalidad fue entonces y casi siempre, distante, huraña, apartada de sus compañeros, no gustaba de fraternizar con ellos, y poco o ninguna amistad hizo en los lugares a donde la vida le llevo los años sucesivos, Pamplona y Madrid, y acabada la carrera de médico, se decidió que aquello era lo menos que le interesaba ejercer, así que cuando se dio la oportunidad de manejar la panadería que su hermano administraba, se decidió por ello, porque le daría más tiempo para dedicarse a lo que realmente le apasionaba, escribir!
Empezaba un nuevo siglo y con él Baroja, debutaba como autor, “Vidas Sombrías” se publicó en 1900, e igual que cuando se mudó a Valencia para asistir a la Universidad, ahora se trasladaba a algunos lugares de Europa, y vivía por algún tiempo en París, permanencia que se tornó obligada al estallar la guerra civil. Acabada aquella la familia Baroja hubo de enfrentar penurias, su casa fue destruida por los bombarderos y la imprenta de su cuñado, el marido de la hermana Carmen no existía más. El hermano Ricardo quedó en la casa de verano con su mujer y Baroja pasó a vivir con su hermana, el cuñado y los hijos, la vida del autor estuvo siempre rodeada de aquellos parientes, una familia que durante toda su vida mantuvo la constante de mantenerse juntos.
La literatura de Baroja es pesimista, así la definen sus críticos, su condición de ateo influencia sus obras, no cree en nada positivo, y es también sencilla y expresiva, sin grandes alardes, pero precisa, de alguien que gustaba escribir con exactitud, que buscaba la naturalidad y movimiento. Baroja era un hombre de escaso entusiasmo, convertido en adulto y luego en un anciano, se las daba a quejarse de todo y su Autobiografía es una remembranza de alegres episodios en Pamplona y Madrid siendo adolescente, que una queja de casi todo. Y es que Baroja, escritor de siglo XX, sigue siendo leído con atención en el nuevo siglo, aún más que otros autores que podrían considerarse más famosos. Baroja es atrayente en sus novelas para el público, quizá los mueva el pesimismo que las llena o la irreverencia del autor, quizá la polémica que rodeo su muerte en la que aún hasta el último momento, se declaró ateo, siendo inhumado como tal, cosa que sorprendía a la sociedad de su época.
Fue influencia para muchos autores que le admiraron Henmingway y Cela entre otros. Amigo de otros, Valle Inclan. Baroja murió luego de fracturarse el fémur, era ya anciano, y la vida transcurria tranquila para él, aunque su carácter le motivará a mostrarse irascible y quejumbroso, murió en la casa en donde vivía con sus sobrinos y hermana, en 1956. Escribió una gran cantidad de obras, entre las que sobresalen, Tierra Vasca, La lucha por la vida, El mar, La juventud perdida. Sus últimos años transcurrian tranquilamente, solía como en su juventud levantarse temprano y temprano ir a la cama, las mañanas eran de escribir y la tarde de recibir visitas, y es que lo visitaba todo mundo, jóvenes escritores maravillados por el gran autor, periodistas queriendo conocer sus opiniones. Solitario como siempre quisó estar moriría, nunca se casó y su falta de esposa e interrelaciones con las mujeres, se debía según se dice, a su decidido deseo de no comprometerse, lo que lo habría mantenido soltero hasta el final de su vida.
Lee la obra de Pïo Baroja pinchando aquí
John Steinbeck atado a la tierra pero anhelando volar
Washington Irving enamorado de España
Escrito por Sunday |
12 de Febrero de 2010 con
2 comentarios.
Etiquetas: biografías, descargar libros gratis, libros gratis, Pío Baroja
Lee más artículos sobre Biografía



Comentarios
[...] Pío Baroja de médico a escritor pasando por la panadería [...]
[...] Pío Baroja de médico a escritor pasando por la panadería [...]
Deja una respuesta