Truman Capote, soy alcohólico, soy adicto, soy homosexual, soy un genio
Truman Capote vive en la memoria de las generaciones que, asistieron sorprendidas a su controvertida vida, y aún de aquellas que no habían nacido cuando el señor Capote, apellido que tomó de su padrastro cubano, se codeaba con las grandes luminarias, los ricos de Connecticut, la élite cinematográfica, y todo aquel que fuera “gente bien” o del “jet set”, más que por el talento de sus muchas obras, entre ellas la mítica “Desayuno en Tiffanys” exitosamente adaptada por él mismo al cine, por aquella expresión que por siempre la gente recordaría de él, y que títula este post. Capote fue un niño sumamente inteligente, un joven prometedor y un profesional triunfador, cuando tenía 17 años se desempeñaba ya como periodista para el prestigioso New Yorker, y a los 21 años ganaba su primer premio por su relato “Miriam” y para los 50, triunfaba en la literatura y en Hollywood, hecho que confirmaría en los 60, con el controvertido libro “A sangre fría”.
Capote era un niño triste y solitario, su interés por la lectura y luego la escritura la despertó precisamente esa soledad, que le hizo un joven depresivo, situación que nunca superó ni aún llegado a la edad adulta, ni convertido en un ícono de su época, triunfador indiscutible. Capote era adicto, claro que sí, muy normal en aquella vida llena de fiestas y grandes viajes que le acompañaron desde su triunfo editorial, se codeaba con todo tipo de gente y era especialmente vulnerable al asunto, por precisamente su depresión y su soledad que parecía sentir aún entre mucha gente. Era ¿homosexual? abordó en sus libros el tema, en los tiempos en que era escándalo mencionarlo siquiera, era un tema que le preocupaba, precisamente por su inclinación.
Su forma de encarar la vida, y sus adicciones sin duda contribuyeron al alejamiento que sufrió los últimos años, de toda aquella gente que lo había acogido a su lado, y es que en una de sus obras, develaba precisamente las intimidades de aquellos que llamaba sus “amigos” que lógicamente dejaron de serlo. No ocultó nunca su orígen, nacido en el área rural, estuvo solitario siendo niño al cuidado de cuatro ancianos, y sin ningún modelo para seguir, casi fue como quien dice, literato por instinto, se encontró participando en concursos literarios desde niño, escribía ya cuentos a los 8 años. No ocultó tampoco su relación con hombres como Jack Dumpy su amor de mucho tiempo.
En medio de aquella vida de enorme éxito en la literatura, la aprobación social, la comodidad económica, sus depresiones y sus temores le orillaron cada día más, a los fármacos de los que dependía, a causa de una sobredósis moría en 1984, un genio sin duda alguna, y como tantos otros, autodestructivo.
Lee la obra literaria de Truman Capote, pinchando aquí
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Escrito por Sunday |
2 de Abril de 2010 con
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