Un alma atormentada, Charles Baudelaire y “Las flores del mal”

La fama del autor francés  Charles Baudelaire, realmente no empezó hasta después de su muerte acaecida en París en 1867, luego de varios meses, en que gradualmente fue perdiendo la movilidad y el habla hasta quedar en la más triste situación. Antes de aquello, la vida de Baudelaire  fue  agitada y llena igual de talento literario,  como de inclinación por los excesos y la lujuria; un alma atormentada que pareció siempre probar todo en busca de una felicidad, que siempre se manifestó elusiva para con él.

Se sentía cercano a Poe, del que tradujo y comentó su obra, entre los dos hay mucho en común, talentosos, huérfanos de padre, aunque a diferencia de Poe, Baudelaire tenía a su madre a su lado cuando murió,  la relación entre ambos  desde el segundo matrimonio de ella, había sufrido por los celos enfermizos de un niño demasiado apegado a  la figura materna desde  los 6 años perdió a su idolatrado padre.  La relación de Baudelaire con su padre, era  llena de admiración y cariño.  El padre un exclérigo, se casó muy adulto en segundas nupcias con la madre de Baudelaire, con lo que cuando ha nacido el pequeño Charles, contaba ya más de sesenta años.  Hombre estudioso y refinado, influyó en su hijo y le enseñó inglés, amor a las artes y el lujo, gustos que estuvieron con Baudelaire durante toda su vida, cuando los acreedores le hacían huir de París, él vivía con el lujo de un dandy.

Poe y Baudelaire, fueron considerados “escándalosos” para sus contemporáneos, la obra de Baudelaire resultaría más obscura que la de su admirado Poe, ambos se dieron a la bebida, eran en su estilo,  grandes autores con vidas complicadas. Baudelaire asistió a la escuela en Lyon  y  gustaba de los estudios, pero poco o nada de su padrastro, al que durante toda su vida manifestó antipatía. Asistió a la Universidad,  a la escuela de Derecho, ahí se va relajando de  “buenas costumbres” para hacer amistades bohemias y empieza a ser asiduo a los prostíbulos de el entonces ya famoso Barrio Latino.  Con aquella promiscuidad con la que se ligó a mujeres de toda clase, especialmente prostitutas, contrajo sífilis, que sufrió hasta el final de su vida.

El padrastro y la madre están aburridos de sus malas decisiones, que no quiere trabajar en el servicio diplomático, no quiere enseriarse volviendo a casa y empleándose en algo decente, que es bohemio y artista pero pobre y desvergonzado.  Siendo que el dinero del padrastro sostiene su vida en París, aquel con la aprobación de su madre lo envía a Burdeos y luego a los Mares del Sur, un tiempo para que reflexione y cambie de actitud.  No hay tal cambio, el viaje penoso y lleno de aburrimiento, lo trae de vuelta en nada a París, a una nueva relación, una mulata escándalosa y promiscua, que no le ama y que le engañará con cuanto hombre encuentre, aún con los mismos amigos de Baudelaire, ¿y él? Enamorado no la olvidará nunca, aunque por temporadas la abandone, la odie o la desprecie y las más de veces, la lleve a sus poemas, colocándola en su obra cumbre “Las flores del mal”, convirtiéndola en una de esas musas inolvidables de la literatura.

Pero aquella no era una vida agradable, escribía  y se convertía en una autoridad como crítico de arte a la par que era repudiado por relacionarse con una prostituta y para el colmo de la sociedad intransigente de la época, mulata.   Baudelaire nunca mostró preocupación por la opinión ajena, de lo que da cuenta su vida entera, entregada a lo que sus instintos le pidieran, y dedicado a una poesía que no tenía comparación alguna con la conocida hasta entonces y supondría con el devenir del tiempo, una forma poética nunca igualada.

“Las flores del Mal” se publicó en 1858, a las controversias que la misma sucedió solo se podía igualar, el rechazo que la sociedad burguesa parisina sentía por el autor, cuando aquella que calificaron “inmoral” y “decadente” llegó al público, todo mundo se hizo de un ejemplar, para luego condenarlo o admirarlo. Baudelaire trasladó a sus poemas el romanticismo que criticaba pero de una forma nueva, triste, obscura, es la poesía de alguien cansado de su mismo libertinaje, que añora el candor y la inocencia, pero que ha probado demasiada lujuria y drogas como para sentirse completo o feliz.  Pensadas esas flores, como un recuento de los pecados capitales, resultaron en 151 poemas, que consumieron mucho de tiempo y energía del autor, ya en sus momentos de lucidez y calma, cuando se sentía inclinado a la culpabilidad por los excesos de su vida, y cuando en otros momentos se sumergía en el obscuro camino de las drogas.

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Escrito por | 22 de febrero de 2010 con 3 comentarios.
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