Veinticuatro horas en la vida de una mujer

Realmente poco puedo disimular mi admiración por Stefan Zweig. El autor vienés era un escritor formidable, un referente a la literatura europea que con el tiempo perdió notoriedad pero que en los últimos años ha vuelto a ocupar su importante papel.  Sus novelas, biografías, pequeños relatos son de una belleza singular y éste no podía ser diferente.  “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” un  análisis de los pensamientos de una mujer, controlada y timida que orillada por la pasión, vivirá momentos que cambiarán sin duda alguna,  la existencia llevada hasta entonces. 

Bien podríamos pensarnos una crítica a lo que suele todo mundo hacer, cumplir con las normas sociales, dejar de lado los impulsos que lleven a arrepentimientos y reproches, pero que también nos hace pensar, cuán poco controlado y sensato se puede sentir nadie, atraido por el amor o la pasión.  Hay que reconocerle al laureado autor vienés su conocimiento del alma femenina, y es que Zweig es uno de esos autores que se dieron a la tarea, él con excepcional habilidad, a explorar sentimientos y pensamientos femeninos, como en otro de sus grandes aciertos literarios, “Carta de una desconocida”.

En “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” Zweig nos presenta una historia que deriva de un acontecimiento fortuíto en una posada, a donde nuestro narrador se encuentra pasando unos días.  Una posada modesta unida a un gran hotel, en donde pasan una tranquila temporada algunos hombres y mujeres, así como algunos matrimonios, cuya calma y ya casi aburrida   estancia se ve convulsionada por la huida de Henriette una dama adorada por el marido y madre de dos hijas que huye con un joven recién llegado, ya todos le reprochan, le acusan, y nadie comprende cómo alguien puede abandonar una vida tranquila y felíz para huir con alguien a quien recién ha conocido.

En medio de acusaciones y demás, nuestro narrador es el único que le comprende que se piensa que quizá un hecho fortuíto, el aparecimiento de alguien que motive sentimientos, puede hacer que de repente una mujer abandone lo vivido hasta entonces y vaya en pos de lo que otros pensarían una locura.

Resultado del asunto de Henriette, una de las huésped, una condesa anciana comparte con el narrador de la historia, su propia experiencia personal, muchos años atrás cuando de visita en Montecarlo, ya viuda y sintiéndose una vida solitaria y sin sentido, se encuentra con un joven jugador que ha perdido todo, en su afán de ayudarlo se sumerge en 24 horas en una apasionada aventura, que ya le resultará por momentos en pasión, confusión, desesperación, desilusión y ya luego le perseguirá por mucho tiempo, haciéndola sentir avergonzada de haberse dejado llevar por el corazón y no la razón. 

Stefan Zweig nacido en una acomodada familia vienesa de orígen judio, obtuvo una educación esmerada y se rodeó durante su infancia y juventud gracias a las buenas relaciones de su familia, con lo más influyente de las artes y la literatura.   Para 1901 había publicado su primer libro de poemas y en  los años 20 y 30 era un autor de gran influencia y popularidad. Su vida sin embargo, acabó desastradamente con su suicidio en Brasil, resultado de su desesperación ante el que parecía entonces imparable, nazismo y que lo había obligado a emigrar.

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Escrito por Sunday | 31 de Enero de 2010 con 2 comentarios.
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